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Chapecoense debe volver a empezar

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PRESENTES. Miles de hinchas de Chapecoense se reunieron en el estadio para homenajear a los futbolistas fallecidos. En Medellín, una multitud concurrió al estadio donde anoche debía jugarse la final. Reuters ampliar (1 foto)
El club brasileño tiene que reconstruirse futbolísticamente.

La tragedia del Chapecoense jamás encontrará consuelo. Pero, una vez que los ánimos se calmen y las memorias terribles del pasado le dejen un poquito de lugar a las promesas del mañana, el club brasileño deberá emprender una reconstrucción intensiva para volver a brillaren el fútbol brasileño como lo había hecho durante los últimos tiempos.

Los recursos, en este momento de incertidumbre y congoja, son muy limitados, pero la solidaridad es mucha. Gran parte de la dirigencia del club falleció en el accidente aéreo. También todos los miembros del cuerpo técnico. Y de los 22 jugadores que hicieron historia clasificando al equipo a la final de la Copa Sudamericana, sólo tres sobrevivieron: el arquero Jackson Follmann, que perdió una pierna, y los defensores Alan Ruschel y Neto. Ambos están en estado crítico y pelean por su vida.

Una vez que se vuelva a hablar de fútbol, Chapecoense se encontrará con serias dificultades para armar un equipo competitivo. Sus grandes figuras ya no están y los únicos jugadores que quedan en el club son aquellos que, por lesiones o decisión técnica, no habían viajado a Colombia. Entre ellos se encuentra Raael Hyoran, una de las grandes figuras del plantel, ya vendido a Palmeiras para que juegue en ese equipo en 2017.

Habrá que ver ahora si el jugador de 23 años se integra finalmente al equipo campeón del “Brasileirao”, ya que éste fue uno de los promotores de la propuesta que presentaron varios clubes para ayudar al “Chape” prestándole futbolistas sin cargo.

El argentino Alejandro Martinuccio es otro de los que no fue a Colombia debido a una lesión. El volante ofensivo, con pasos por Peñarol y Villarreal, estaba en plena recuperación de un golpe en la rodilla y pensaba llegar al partido de vuelta de la final ante Atlético Nacional.

Los otros jugadores que no viajaron a Colombia y con los cuales Chapecoense deberá comenzar su reconstrucción son: Marcelo Boeck (arquero), Claudio Winck, Demerson, Rafael Lima (defensores), Moisés, Neném, Lucas Mineiro (mediocampistas) y Lourency (atacante).

En total, y sin contar todavía a Neto y Alan Ruschel, Chapecoense tiene así nueve jugadores para afrontar la temporada que viene. Antes, incluso, el 11 de diciembre, el club debe disputar la última fecha del “Brasileirao” ante Atlético Mineiro, aunque no es seguro que ese partido se vaya a jugar.

Con un plantel tan reducido, los dos principales recursos a los que el club de Chapecó deberá apelar son las categorías de base y los préstamos de jugadores.

Respecto a las divisiones juveniles, el equipo de menores de 20 años del club anunció que quiere disputar la Copa Ipiranga, un torneo que comienza el sábado y que reúne a los conjuntos más importantes del sur del país. Lucas Mineiro, que pertenece también al plantel superior, afirmó: “Decidimos que queremos jugar para mostrar nuestra fuerza y honrar a los amigos que se fueron”.

El jueves pasado, el equipo había vencido 1-0 al Criciuma en el partido de ida de la final del torneo de Santa Catarina, el estado en el que se ubica Chapecó. El choque de vueta fue suspendido por el accidente.