No le sale nada y el panorama se torna cada vez más cuesta arriba

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POSADAS (Por Marcelo Androetto, especial para LG Deportiva).- Goles son amores, se sabe. Y que los goles que no se hacen en el arco contrario por lo general se reciben en el propio. Y que el que pega primero pega dos veces. Todas estas máximas deportivas le calzan como anillo al dedo al presente de San Martín, que cerró la quinta fecha de la B Nacional como colista no sólo en los promedios sino en la tabla de posiciones.

“No creo que se nos esté haciendo cuesta arriba por el cambio de categoría. Los desarrollos de los partidos son parejos, no nos sentimos inferiores a nadie en cuanto a los desarrollos, sí en cuanto a las resoluciones”, dijo Diego Bucci en Garupá, con la goleada 3-0 propinada por Crucero del Norte todavía fresca. “Nos está costando meterla, eso hace que el desarrollo sea más difícil. Nosotros erramos goles y los rivales a la primera nos convierten”, afirmó.

Las estadísticas respaldan a Bucci. El “Santo” recibió goles en los cuatro partidos que disputó, un total de ocho. En los dos últimos, frente a Chacarita y Crucero, no marcó. Y en los dos anteriores, Argentinos Juniors e Instituto, consiguió empatar, pero después de ir abajo en el tanteador. En otras palabras, hasta ahora San Martín no sabe lo que es ir en ventaja en la B Nacional.

Cabeza fría

“Hay que mejorar e intentar hacer el gol. Estamos cada vez más cerca pero no lo podemos conseguir. Antes los hacíamos y ahora no”, agregó Bucci acerca de la cabeza fría que le está faltando al “Santo” en los últimos metros.

El volante ya quiere pensar en lo que vendrá, el desafío como local el domingo ante Estudiantes de San Luis. “No es el arranque que queríamos, pero no hay que irse de ese foco ni buscar cosas donde no las hay. Frente a Crucero hicimos un buen primer tiempo, ahora tenemos que hacerlo en casa, donde nos está costando”.

En verdad, San Martín redondeó una buena primera etapa ante el “Colectivero”. Salió despierto, se plantó como protagonista y no se desesperó en busca de la apertura del marcador. Pero otra vez no aprovechó las oportunidades que dispuso –la más clara en los pies de Lentini, sobre el epílogo de la etapa- y en el complemento todo lo que podía salir mal, resultó de esa forma: le metieron otro gol a la salida de una pelota parada (el cuarto por esa vía), más allá que fue en flagrante offside; se quedó con diez por la expulsión de Daniel Dip; su mediocampo siguió siendo una zona de libre tránsito y recibió pronto el segundo. Y pese a estar luego nuevamente en paridad numérica con su rival, no supo cómo lastimar para descontar y terminó cayendo por goleada. Peor imposible.

Diego Cagna fue claro antes de emprender el retorno a Tucumán. “El domingo tenemos que ganar”. Claro, a esa altura el entrenador no sabía que no se jugaría la fecha. Pero le da más posibilidades de trabajar.