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De "ball-boy" a singlista

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ES POSIBLE "Tsonga es uno de los mejores del mundo, pero no es infalible. Sé que debo hacer un partido casi perfecto", apuntó "Charly". ampliar
En el mejor momento de su carrera, Berlocq se perfila para enfrentar a Tsonga en la serie contra Francia.

BUENOS AIRES.- Carlos Berlocq, "Charly" para el mundo tenístico, vive el mejor momento de su carrera. A poco de haber cumplido los 30 años luce más entero que nunca y goza de la certeza del resto. Nadie duda de que será singlista de viernes en la dura serie contra Francia. Y, aunque el capitán aún no se lo confirmó, él tampoco duda. Ni más ni menos que Jo-Wilfried Tsonga por la Davis aparece en el horizonte inmediato de su tenis. Es, apenas, la parte más actual de una historia con un largo recorrido.

"Pocos saben que fui ball-boy en una serie contra Bahamas, jugada en Mar del Plata en 1996. A mí siempre me gustaron las competencias por equipos y tuve la suerte de jugar varias, en distintos niveles. Participé en regionales, provinciales, nacionales e incluso en un mundial Sub 16 representando a Argentina, en un equipo con Noviski, Vitullo, Patriarca y Murgier. Mirá cómo son las cosas que alguna vez, cuando me mudé de Chascomús a Mar del Plata, compartí equipo zonal con 'Pico' Mónaco. ¡Quién hubiera dicho que ambos, y juntos, íbamos a jugar Copa Davis!

-¿Sos capaz de ubicar un momento de tu carrera en el que la Davis dejó de ser un sueño para convertirse en un objetivo?

- Una buena parte de mi vida profesional coincidió con los mejores años de la historia de nuestro tenis. Argentina tenía muchos jugadores para designar. Yo, con mi ranking, ni siquiera podía ser considerado. Dentro de ese contexto general hubo algunos momentos particulares. En 2005 tuve una muy buena temporada de challenger, me metí 70 del mundo y, para una serie en la que hubo varias ausencias, casi me llaman. Un tiempo después, cuando le tocó jugar a Vassallo Argüello (contra Holanda en 2009) sentí que era posible, que si él podía yo también. Y el año pasado, siendo 37 del ranking, sabía que estaba cerca. Entonces se dio lo de la semifinal contra República Checa y la serie con Alemania en enero último.

- Ahora que pasó la euforia de ese partido contra Kohlschreiber, ¿tenés claro lo que significa en el marco de tu carrera?

- Por el impacto y la trascendencia es probablemente el triunfo más importante y, además, siento que es el partido que describe mi tenis. A mi todo me costó mucho, como ese día. Trabajo, esfuerzo, concentración, muchas pelotas en cada punto, correr siempre todo lo que se puede. Eso es mi carrera. A aquellos que no sepan nada de mí, les pasás ese video y ya me conocen. Si además agregás el calor insoportable, la gente alentando y el festejo rompiendo la remera, es para hacer una película. -¿Te sorprendió lo que rendiste ese día?- Puedo contestarte desde mis sensaciones porque nunca me senté a ver el partido y analizarlo desde lo técnico y estratégico. Fue un partido muy mental, muy anímico, y en ese sentido no me sorprendió. Hace tiempo que estoy seguro de mi tenis, me conozco mucho, sé lo que tengo, sé cómo explotarlo. En particular me había servido el partido que perdí contra Berdych en la semifinal de 2012 porque me había sacado los nervios del debut. Ese día hice un buen partido y aunque perdí en sets corridos, no estuve lejos, pude jugar de igual a igual. El día contra Kohlschreiber estaba tranquilo, con los nervios lógicos, esos que se pueden manejar y que se transforman en energía positiva.

- La serie contra Francia aparece como la más complicada en años, jugando de local…

- Y lo es. Admitir la dificultad que enfrentamos no quiere decir que nos entreguemos o dejemos de luchar. El deporte, en la alta competencia, se trata de convivir con las dificultades y superarlas. Fuera de la mirada general de la serie, está la particularidad de cada punto, esa situación en la que somos uno contra uno. Y allí, nada es imposible. Tsonga es uno de los mejores del mundo, pero tiene por dónde trabajarle el partido. No es infalible. El público será un factor a favor, no tengo dudas. Y de mi lado deberé hacer un partido casi perfecto. No en vano, si el capitán así lo decide, voy a enfrentar a uno de los mejores del mundo. Obviamente, voy a necesitar devolver muy bien su saque, salir firme y profundo tratando de evitar que él se invierta para jugar el segundo impacto de drive, deberé lograr que se jueguen muchas pelotas por punto. La altura cuando le busque el revés es un ítem importante, y mucha velocidad cuando él deje alguna pelota corta. Siento que se puede, aunque sé que será muy difícil.

- Se te escucha seguro y convencido…

- Estoy disfrutando de esto, tomando la parte de esfuerzo que hay que tomar, pero sabiendo que queda lugar para pasarla bien y rendir en el máximo de mis posibilidades. Después de sufrir y dudar si volvía a jugar por la operación en la muñeca derecha en febrero de 2009 (rotura de la vaina del tendón cubital posterior) puedo mirar todas las situaciones y ver el lado positivo de las cosas. No hay nada de verso en esto. Crecí, maduré, tomé algunas decisiones arriesgadas que me hicieron mucho bien, como viajar con mi familia. Mi mujer, que está conmigo desde que tengo 19 años, es un factor muy importante en mi presente. Te aseguro que no es fácil vivir de hotel en hotel con una hija de tres años que desde los 6 meses viaja con nosotros. Pero no me quejo: elijo no extrañar, aunque duerma un poco menos. Sin dudas, no es casualidad que este tiempo coincida con mi mejor tenis, mis mejores resultados y mi mejor ranking.